¿Quién dijo que el team building tiene que aburrido o incluir dinámicas repetitivas? En nuestra última jornada de empresa decidimos cambiar las oficinas por las cocinas y el resultado no pudo ser mejor. Nos trasladamos a The KitchenLab para vivir una experiencia gastronómica única, diferente y, sobre todo, increíblemente divertida.
Aquí te contamos cómo vivimos este día lleno de sabor, trabajo en equipo y muy buen ambiente.
El Arte del Jamón y el Buen Vino
La jornada comenzó con un reto de precisión: un taller de corte de jamón. Aprendimos los secretos para conseguir la loncha perfecta y descubrimos que cortar jamón tiene tanta técnica como arte.
Para que la experiencia fuera redonda, acompañamos la degustación con un maridaje de lujo:
- Un vino Mencía, que aportó la fuerza y el cuerpo ideal para el jamón.
- Un vino Albariño, fresco y frutal, que refrescó el paladar de todos los compañeros.
Rumbo a México: Aguachile y Tacos de Camarón
Con el apetito ya abierto, nos pusimos los delantales para viajar directos a México. Guiados por los chefs de The KitchenLab, nos dividimos en equipos para preparar un menú de pura playa mexicana.
Cocinamos mano a mano dos platazos llenos de color y contraste:
- Aguachile: un plato fresco, picante y lleno de vida que nos obligó a coordinarnos al máximo con los cuchillos y los limones.
- Tacos de camarón: crujientes, sabrosos y perfectos para comer con las manos.
¿El toque final de esta etapa? Preparar (y disfrutar) una exquisita margarita tradicional que puso la nota festiva y unió aún más al equipo entre brindis.

El Broche de Oro: Un Final Muy Dulce
Ninguna gran comida está completa sin el postre. Para cerrar una jornada redonda, compartimos un final doblemente dulce, que conquistó a todos:
- Una espectacular tarta de tres chocolates, suave y adictiva.
- Una jugosa carrot cake (tarta de zanahoria) con el toque justo de especias.
Más que Cocinar, Crear Equipo
Cocinar juntos nos recordó que, al igual que en una buena receta, el éxito de las empresas depende de la mezcla perfecta de todos sus ingredientes: la paciencia, la comunicación, el apoyo mutuo y una pizca de creatividad.
Salimos de The KitchenLab con el estómago lleno, la mente desconectada del trabajo diario y los lazos de equipo más fuertes que nunca. ¡Ya estamos listos para el próximo reto (dentro y fuera de la oficina)!

